El mundo celebra el histórico Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de cada año, como una oportunidad para poner de relieve el papel de la mujer en diversas sociedades y valorar sus logros y luchas. Este día llega en un momento en que la guerra de genocidio continúa, los obstáculos impiden las negociaciones de alto el fuego, las prácticas opresivas sistemáticas de la ocupación israelí en Cisjordania y el espectro del desplazamiento y la limpieza étnica siguen presentes. La mujer palestina no estuvo lejos de todos estos acontecimientos que sacudían en la escena palestina, sino estuvo en el corazón de ella. Siempre se mantuvo orgullosa de su identidad y de su pertenencia a su patria y su pueblo, por lo que se la convirtió en víctima, prisionera, herida, luchadora, madre, hermana, hija y educadora, presentando un modelo de éxito en varios campos y la integración de su papel en la preservación de la identidad nacional palestina. La mujer palestina teje esperanza entre los escombros. Es ella quien camina entre las ruinas con la cabeza en alto, repitiendo con una voz que no se apaga: Viviremos lo que nos quede de vida y sembraremos esperanza en cada rincón que la guerra haya dejado caer.
Cuando hablamos del sufrimiento de las mujeres palestinas a causa de las guerras, el término genocidio ya no es suficiente para describir la tragedia humana de las mujeres y los niños palestinos que constituyen el mayor porcentaje de víctimas de la guerra de exterminio israelí en Palestina. A lo largo de más de 17 meses de genocidio, y según datos internacionales, este brutal genocidio ha causado el asesinato de 48.346 palestinos en la Franja de Gaza, entre ellos hay 12.316 mujeres asesinadas y de los 111.759 heridos hay 69% de mujeres y niñas; y de los 14.222 desaparecidos el 70% son mujeres y niñas. El genocidio israelí ha dejado 13.901 viudas y miles de huérfanas y detenidas. Esto significa que las mujeres y las niñas han pagado el precio más alto por la actual guerra de exterminio, lo que ha llevado a los expertos en derechos humanos a utilizar el término “genocidio de mujeres y niñas” para describir las atrocidades cometidas por las fuerzas de ocupación en la Franja de Gaza. Además, 800.000 mujeres han sido desplazadas por la fuerza de sus hogares, 700.000 mujeres en edad fértil padecen desnutrición grave, y las tasas de aborto han aumentado en un 300% debido a la atención médica inadecuada, el trauma psicológico y los continuos bombardeos indiscriminados de viviendas y centros de salud.
A pesar de los desafíos políticos, económicos y sociales, las mujeres palestinas han desempeñado un papel importante en la construcción de la sociedad palestina. No se han detenido ni han dudado en innovar y brillar en diversas áreas de la vida. Se han aventurado en los campos de la ciencia, el trabajo, la política, el arte y la cultura, y han demostrado su competencia en la educación, la medicina, la ingeniería y los medios de comunicación, hasta llegar a ocupar y mantener puestos de liderazgo en instituciones gubernamentales y privadas.
La mujer palestina tenía un estatus especial en la historia y la civilización de nuestros antepasados cananeos, que estuvieron entre los primeros pueblos en establecer leyes y principios civiles que equiparaban a la mujer con el hombre, y fueron los primeros en liberar a la mujer y hacerla igual a él. La mujer cananea fue sacerdotisa, líder de ejércitos y política, empezando por Ishtar, pasando por la princesa Albisa y terminando con la Virgen María. Los cananeos solo fueron igualados en su apreciación del estatus y el papel de las mujeres por los antiguos egipcios, quienes creían que ellas eran más completas que los hombres. Las mujeres palestinas son creadoras de gloria y determinación.
Desde otra perspectiva, las mujeres palestinas aún enfrentan grandes dificultades y desafíos, desde la ocupación israelí que impone restricciones a sus vidas, hasta las difíciles condiciones económicas que las hacen soportar cargas adicionales dentro de la familia y la sociedad. A pesar de esto, las mujeres palestinas continúan sus esfuerzos para ejercer sus derechos y lograr la justicia y la igualdad, basándose en una larga historia de desafío y determinación.
En el Día Internacional de la Mujer no queremos discursos huecos ni celebraciones formales, queremos justicia a las madres en duelo, a las mujeres detenidas y a las niñas privadas de su infancia. Queremos que cese el genocidio, que se aleje el espectro de la guerra, que la mujer palestina tenga derecho a la vida como todas las mujeres del mundo. Esperamos que todas las personas libres del mundo apoyen a la mujer palestina en cada paso que dé. Crean en su capacidad para superar los desafíos, para continuar la lucha por la libertad y la justicia, y no está solo en esta lucha.
*Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia