Los economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James S. Robinson (en adelante AJR) recibieron en 2024 el Premio Nobel de Economía, por sus aportes al estudio cómo las instituciones moldean el progreso de las naciones.
Desde mi perspectiva, la principal enseñanza de AJR es que las instituciones y la cultura son determinantes en las trayectorias del desarrollo. Una democracia consolidada, acompañada de instituciones inclusivas, puede abrir caminos hacia el crecimiento económico. Sin embargo, advierten que la democracia por sí sola no garantiza estabilidad política ni asegura su propia consolidación.
Para ilustrar esta teoría en la historia boliviana, podemos revisar el periodo posterior a la Guerra Civil de 1899, cuando José Manuel Pando asumió la presidencia. En ese momento se estableció un sistema democrático que, a través de procesos electorales, permitió la sucesión de cinco gobiernos de corte liberal durante aproximadamente 20 años.
En lo económico, tras el acuerdo de paz con Chile en 1905 y hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, Bolivia experimentó un impulso significativo. Se modernizó el transporte para la exportación de minerales, se incorporaron nuevas tecnologías y mejoró la productividad minera. Durante ese lapso, el PIB creció a una tasa promedio de 2,4% anual, un ritmo notable para la época y muy superior al crecimiento de largo plazo registrado entre 1925 y 2022, que apenas alcanzó el 1,1% anual.
El ciclo liberal finaliza en el gobierno de José Gutiérrez Guerra, en 1920. Posteriormente, vendrían nuevas fuerzas políticas como el partido republicano a partir de 1921 hasta 1934, en que tres mandatarios ejercerían el poder: Bautista Saavedra, Hernando Siles y Daniel Salamanca. Se inició un ciclo con otros liderazgos que marcaron un énfasis diferente en relación con objetivos políticos.
Estas corrientes políticas buscaban promover el ascenso social y alentar la solidaridad laboral y la cooperación de un sistema político de intercalases sociales. El periodo liberal garantizó un nivel de crecimiento, pero no fue inclusivo por la definición de objetivos de los años republicanos. Hubo democracia y crecimiento económico, pero no garantizó estabilidad política.
La crisis mundial de 1929 tuvo repercusiones en Bolivia entre 1932 y 1935, provocando desempleo y un clima de agitación social. Según la interpretación de varios historiadores, el presidente Daniel Salamanca, frente a esta situación, precipitó la guerra con Paraguay con el objetivo de unificar al país y desviar la atención de los conflictos internos. Cabe recordar que ambos países mantenían antiguas disputas territoriales por el Chaco. El desenlace bélico fue desfavorable para Bolivia y dejó profundas secuelas políticas.
Tanto el periodo liberal como el republicano se caracterizaron por democracias restringidas y por instituciones poco inclusivas. Ambos culminaron en un escenario de inestabilidad política que tuvo un desenlace dramático durante el gobierno de Salamanca.
Tras la Guerra del Chaco, la historia del país tomó un nuevo rumbo con la irrupción de la llamada “generación del Chaco”. Esta se nutrió de corrientes como el nacionalismo revolucionario, la izquierda marxista y el trotskismo, que impulsarían transformaciones profundas y necesarias para Bolivia. Sin embargo, dichas transformaciones no se dieron en un marco democrático. Por el contrario, estuvieron marcadas por una fuerte inestabilidad política y por episodios de violencia: guerras civiles, revoluciones, masacres mineras y otras formas de confrontación social que definieron gran parte del devenir nacional.
En estas pocas líneas se puede decir que las propuestas teóricas de AJR son un instrumento interesante para interpretar la historia de Bolivia y —sobre todo— para entender la dinámica de la inestabilidad política en el tiempo.
Ahora que hay un claro entusiasmo por la democracia en el país, no deberíamos olvidarnos del concepto clave en AJR, instituciones inclusivas para consolidar la democracia, deberíamos entender bien ese concepto.
(*) Jaime Jordán Costantini es doctor en Economía y docente universitario