En 1942, cuando Adolf Hitler tenía bajo su dominio a Europa y el nazismo perpetraba el genocidio contra el pueblo judío en los campos de concentración, el Papa Pío XII no sólo guardó un silencio cómplice, sino que apartó al Vaticano del conflicto bélico que terminó con el holocausto de seis millones de seres humanos. Una historia que creímos no se repetiría nunca, pero al parecer la estamos viendo de nuevo, con la actitud y declaraciones del actual Papa, León XIV, respecto del exterminio palestino. A Pío XII lo llamaron “El Papa de Hitler”; ¿León XIV será el Papa de Netanyahu?
Pío XII, nacido en Roma bajo el nombre de Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli (1876-1958) fue un sacerdote que tuvo una carrera eclesiástica muy rauda. Nunca realizó labor pastoral en una parroquia y, sin embargo, fue ocupando cargos, gracias a que varios miembros de su familia estaban muy ligados al Vaticano: su abuelo fue funcionario de la Secretaría de Finanzas del Papa Pío IX y su primo, asesor de León XIII. Así, en 1917 fue nombrado Nuncio Apostólico en Alemania, donde permaneció 12 años, tiempo en el que conoció de cerca las primeras expresiones del nazismo que se consolidaría como sistema político en 1933, con la entronización de Hitler. Desde esas fechas se sabía que el futuro Papa era recalcitrantemente anticomunista. En 1936, expresó “su gozo” cuando Francisco Franco llegó al poder en España.
En 1939 fue elegido Papa porque sus electores pensaron que, dada su cercanía con los alemanes, podía contribuir a pacificar a Hitler y a su ejército que, con la invasión de Polonia, había encendido la chispa de la Segunda Guerra Mundial. Pero Pío XII no hizo nada, no dijo nada y vio impasible el agravamiento del conflicto bélico. Durante su papado, que duró 19 años, promulgó 40 encíclicas y en ninguna mencionó el genocidio de los judíos a manos del ejército alemán. Varios historiadores europeos dicen que Pío XII se mantuvo en silencio por miedo, pero otros, como el británico John Cornwell, dicen que fue por un acuerdo con Hitler: un concordato con el gobierno alemán por el que la Iglesia Católica podía seguir sus actividades, con sus colegios y otras instituciones abiertas, a condición de no intervenir en asuntos políticos.
En 1942, cuando miles de judíos y otras minorías eran exterminados en los campos de concentración, el Papa recibió la carta de un sacerdote jesuita alemán en la que le informaba la masacre que ocurría en los campos de Belzec, Auschwitz y Dachau. ¿Qué hizo Pío XII? En la navidad de ese año, emitió un discurso radial en el que habló de Dios y el nacimiento de Jesús, e hizo votos por la paz y la convivencia armónica en el mundo. Al final, sin mencionar el genocidio, sólo dijo: “Este voto de humanidad se debe a los cientos de millares de personas que, sin culpa propia alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o de raza, se ven destinados a la muerte o a un progresivo aniquilamiento”.
El Papa actual, León XIV, Robert Francis Prevost, su nombre, es un obispo estadounidense naturalizado peruano, que llegó al cargo el 8 de mayo de 2025, y el pasado 10 de julio, dio su primera entrevista a la periodista estadunidense Elise Ann Allen, quien escribió un libro de reciente aparición. A la pregunta respecto del genocidio en Gaza, León XIV respondió: “Hay una definición muy técnica de lo que podría ser un genocidio, pero cada vez más personas están planteando la cuestión, incluyendo dos grupos de derechos humanos en Israel que han hecho esa declaración… pero, oficialmente, la Santa Sede no cree que pueda hacer ninguna declaración al respecto en este momento».
Ante la insistencia de la periodista sobre Gaza y las actuales guerras, el Papa dijo que la Iglesia sólo puede alzar la voz para abogar por la paz, pero que «el Vaticano no tiene que ser el mediador”. ¿Y si usted marcara la diferencia?, repregunta la periodista y León XIV responde: “En un sentido, no veo que mi papel principal sea el de tratar de ser el solucionador de los problemas del mundo. No veo mi rol así en absoluto, aunque creo que la Iglesia tiene una voz, un mensaje que necesita seguir siendo predicado… pido a los cristianos que no sean insensibles ante tan horrible situación y a seguir presionando para intentar lograr un cambio”.
Juzgue usted mismo.
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista