La toma de apuntes es una técnica de estudio activa que consiste en la selección, organización y registro de información relevante durante un proceso de aprendizaje. Ya sea una clase magistral, la lectura de un texto o la visualización de un video educativo.
El psicólogo y educador Kenneth Kiewra, sostienen que la toma de apuntes cumple dos funciones primordiales.
Función de codificación. Al transformar la información auditiva o visual en lenguaje escrito propio, obligas a tu cerebro a procesar el contenido de manera profunda. No es un dictado; es una traducción mental.
Función de almacenamiento. Crea un registro externo que permite la revisión y el repaso posterior, combatiendo la “curva del olvido” descrita por Hermann Ebbinghaus.
La toma de apuntes no es simplemente un acto de transcripción, sino un proceso cognitivo complejo de codificación dual. Al tomar apuntes, el cerebro realiza simultáneamente funciones de selección, organización y transformación de la información.
Ventajas de la toma de apuntes
La toma de apuntes cumple dos funciones principales. la función de almacenamiento (tener el registro) y la función de codificación (el beneficio mental de hacerlo).
Compromiso cognitivo profundo. Al procesar lo que escuchas o lees para resumirlo, obligas al cerebro a trabajar en niveles superiores de la Taxonomía de Bloom (análisis y síntesis). No eres un receptor pasivo; eres un editor de contenido.
Refuerzo de la memoria de trabajo. El esfuerzo de mantener una idea en la mente mientras la traduces al papel fortalece las rutas sinápticas. Esto facilita la transferencia de la información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.
Externalización del pensamiento. Los apuntes actúan como una «extensión» de tu memoria. Al descargar datos en el papel, liberas carga cognitiva, permitiéndote concentrarte en comprender conceptos más abstractos sin temor a olvidar los datos básicos.
Personalización del aprendizaje. Los apuntes profesionales permiten el uso de mnemotecnias, flechas y símbolos personales. Este «lenguaje propio» hace que el repaso sea mucho más rápido, ya que el cerebro reconoce su propia estructura lógica.
Desventajas de la toma de apuntes
No todo es positivo; una mala técnica puede ser contraproducente para el rendimiento académico o profesional.
El efecto de transcripción pasiva. Muchos estudiantes caen en la «estenografía». Si te limitas a escribir palabra por palabra lo que dice el ponente, el cerebro entra en modo automático. Investigaciones de Mueller y Oppenheimer (2014) sugieren que esto impide el procesamiento conceptual.
División de la atención. Existe un costo de oportunidad. Mientras escribes una frase compleja, podrías perderte la explicación del siguiente concepto clave. Si la velocidad de procesamiento del individuo es menor a la tasa de habla del locutor, se genera frustración y lagunas de información.
Carga cognitiva excesiva. En materias extremadamente técnicas o nuevas, intentar tomar apuntes detallados puede saturar la memoria de trabajo. En estos casos, el cerebro se agota intentando escribir y deja de comprender el «porqué» de las cosas.
La ilusión de competencia. Existe el riesgo de creer que, por tener unos apuntes hermosos y completos, ya se domina el tema. Esto es un sesgo cognitivo peligroso; el registro es solo la herramienta, no el conocimiento integrado. [ Por. Lic. Héctor Molina]