Bolivia y Chile han optado por superar sus diferencias y trabajar juntos. La visita del presidente chileno, José Antonio Kast, abre una oportunidad para fortalecer los vínculos bilaterales.
El encuentro presidencial tuvo una agenda de 11 puntos, acordada desde diciembre, sobre temas económicos, comerciales, productivos y de seguridad. Destacaron la cooperación minera, la fibra óptica, la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica y la interconexión eléctrica.
Para los empresarios son prioritarias las facilidades portuarias, la mejora de los pasos fronterizos y la reducción de las dificultades logísticas del comercio exterior. También se busca mejorar el acceso a los puertos chilenos y al mercado vecino, además de gestionar un comodato en el puerto de Mejillones para contar con facilidades permanentes.
Ambos gobiernos acordaron modernizar el acuerdo comercial, promover inversiones, desarrollar la minería, facilitar el tránsito portuario y fortalecer la seguridad energética y digital. También reactivarán mecanismos bilaterales y cooperarán en seguridad fronteriza y migración. El presidente Rodrigo Paz reafirmó que la reivindicación marítima boliviana es un objetivo «permanente e irrenunciable». Se prevé su visita a Chile en 2027. El reto es convertir los compromisos en resultados sin abandonar las aspiraciones históricas de Bolivia.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística recopilados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior, entre 2000 y agosto de 2026, Bolivia registró con Chile un déficit comercial de $us 7.892 millones: exportaciones por $us 2.805 millones e importaciones por $us 10.697 millones. El elevado volumen de importaciones que ingresa por Iquique evidencia la importancia estratégica de los puertos chilenos.
Kast y Paz firmaron cuatro instrumentos y una declaración presidencial. Estos contemplan modernizar el Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22); cooperar en exploración minera, información geológica y minerales críticos o raros; estudiar un corredor de fibra óptica desde Chile, conectado al cable submarino Humboldt en el Pacífico y con posibles enlaces al Atlántico; y avanzar en la cooperación para una interconexión eléctrica.
La declaración incluye la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica para fortalecer el abastecimiento de combustibles, además de compromisos sobre libre tránsito portuario, seguridad fronteriza y lucha contra el crimen organizado.
En minería, se plantea elevar la capacidad anual de transporte de 800.000 a 2,2 millones de toneladas mediante mejoras ferroviarias y logísticas hacia los puertos del norte chileno.
Como propone José Reyes Pericón, presidente de la Cámara Departamental de Comercio de La Paz, debemos impulsar una agenda de integración comercial, logística y productiva entre La Paz y el norte chileno para reducir costos, agilizar el comercio y mejorar la competitividad.
También debemos reactivar el ferrocarril Arica-La Paz y recuperar conexiones estratégicas, como la vinculada al cruce Avaroa-Ollagüe. Es necesario diversificar el transporte multimodal, ampliar a 24 horas la atención fronteriza, simplificar trámites y digitalizar procesos.
El encuentro fue calificado como histórico, al producirse después de 71 años sin una visita de Estado de un presidente chileno a Bolivia, desde 1955.
Los empresarios paceños debemos posicionar nuestros productos en el norte de Chile y el sur del Perú. Asimismo, los gobernadores de La Paz, Potosí y Oruro se reunieron con autoridades de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta para coordinar mejoras de infraestructura y tránsito, facilitar el comercio e impulsar el turismo y la producción.
Kast destacó los acuerdos y la voluntad de fortalecer el diálogo, mejorar la conexión fronteriza y avanzar hacia la normalización de las relaciones.
El desafío es traducir estos compromisos en resultados que permitan reducir costos logísticos, ampliar mercados y atraer inversiones. La integración y la cooperación deben generar beneficios concretos para ambos países.
[ Por Rolando Kempff Bacigalupo]