Los mitos andinos antiguos integran en sí el conocimiento filosófico, cosmológico e histórico. En este contexto, Wiracocha, el dios creador, interactúa con Pachamama, la madre tierra. Como toda figura paterna, Wiracocha impone límites. Este dios masculino dio a la humanidad tres mandamientos:
“No mentir (ama llulla), no ser flojo (ama k’ella) y no robar (ama sua)”. [1]
Vale la pena comparar estos mandamientos con el libro II de los Yoga Sutras de Patanjali, el gran tratado oriental de Raja Yoga. Allí vemos cinco votos de abstenciones o autorrestricciones [yama]:
* Abstención de violencia [ahimsa];
* Abstención de falsedad [satya];
* Abstención de robo [asteya, que va mucho más allá del mero robo de objetos físicos];
* Abstención de indulgencia [brahmacharia], y
* Abstención de codicia [aparigraha].
La correspondencia entre las abstenciones de Raja Yoga y los tres mandamientos de Wiracocha es directa. No mentir es satya. No robar es asteya. No ser flojo incluye tanto la renuncia a la indulgencia y a la pereza [brahmacharia] como el abandono de la codicia [aparigraha] y el abandono de la violencia [ahimsa].
Este es un ejemplo, entre muchos, del hecho de que hay una sabiduría universal, y ella está presente tanto en los Andes como en el Oriente. De ese saber teosófico sin fronteras participan también las civilizaciones antiguas de Grecia y Roma. Los preceptos vistos arriba apuntan a la esencia de la filosofía estoica y de la tradición pitagórica y platónica.